Carta al Espectador a Raiz del artículo publicado el 24 de marzo sobre mi trabajo en la Corp- Oraloteca de la UTCH

 

 

Por : Ana María Arango Melo 

 

 

 

Quibdó, 24 de marzo de 2015

 

Doctor

ELBER GUTIERREZ ROA

Jefe de Redacción

El Espectador

 

 

Cordial saludo

 

En primer lugar quiero agradecer la oportunidad de visibilizar el trabajo que hacemos los antropólogos en Colombia y, especialmente, la experiencia ganadora en el Concurso Antropología Visible del Capítulo de Antropología de la Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes. Es para nosotros un honor que nuestra experiencia de la Corp- Oraloteca UTCH sea tenida en cuenta con el artículo “La tradición chocoana tiene quién la cuide” en la separata de Innovación por los 128 años de El Espectador. 

 

Por otra parte, quiero expresar mi enorme preocupación frente a la forma en que se presentaron varios temas en el artículo y compartir con ustedes porqué lo que hacemos los antropólogos implica un enorme cuidado y compromiso en la comunicación. Hago estas observaciones con el ánimo de que podamos hacer algunos correctivos y que ustedes sigan interesados en cubrir nuestras historias y aportes al país.

 

a. Uno de los retos más importantes de los antropólogos en las regiones es luchar contra los estereotipos que reciben los grupos sociales y sobre todo, los grupos que históricamente han sido marginalizados y estigmatizados, como es el caso de los afrodescendientes que habitan el Pacífico colombiano. Mi trabajo en el Chocó, como se lo hice ver a la periodista Angélica Cuevas, ha estado centrado precisamente en la valoración, visibilización y empoderamiento del patrimonio cultural y las formas de ser de los chocoanos. 

 

Me sorprendió encontrar que el artículo prefirió centrarse en aspectos que tienden a reforzar estereotipos negativos e imágenes racistas que desde el interior del país se tienen sobre este territorio: la corrupción, la sexualidad y la violencia. Yo expuse multiplicidad de temas que se trabajan desde la Corp- Oraloteca, como las investigaciones alrededor del Patrimonio Cultural y la Biodiversidad, primera infancia, los espacios de formación como el Diplomado Cuerpo Sonoro y los Seminarios de Educación Musical, el programa de radio Corp- Oraloteca al Aire que tiene dos espacios semanales y que se ha convertido en el mejor espacio para dialogar con la comunidad y socializar nuestros conocimientos, la agenda cultural que manejamos con actividades como Miércoles de Cine, las Tertulias Artísticas y los Conversatorios.

 

b. Los antropólogos nos cuidamos de ser precisos en los contenidos para que no surjan malinterpretaciones entre las comunidades en las que trabajamos. 

 

Entiendo que la resultara de interés hablar de las campañas y performances que invitan a pensar sobre algunas  problemáticas sociales para que a través del arte se genere conciencia y se transformen realidades.  Sin embargo, hay una gran diferencia al hablar de “abuso sexual” y hablar de “acoso sexual” , este último es en el que trabajo. Al afirmar que “las universitarias accedían fácilmente a tener relaciones sexuales con los profesores a cambio de calificaciones” se hace una grave generalización que incide no sólo en la imagen de las estudiantes de la Universidad, sino en una institución a la que respeto y que  ha apoyado mis iniciativas como es la Universidad Tecnológica del Chocó. De hecho, las encuestas mencionadas en el artículo evidenciaron que los casos de acoso sexual son casi siempre sutiles o moderados; es decir que se limitan a gestos, invitaciones, chistes de mal gusto, más no el hecho sexual en sí. 

 

c. El éxito de nuestro trabajo en comunidades ajenas a nosotros depende en gran parte de nuestro respeto por las comunidades y sobre los créditos de trabajos conjuntos.  

 

Hubo varias imprecisiones en el contenido presentado, frente al lugar donde fue entregada mi grado de doctora, la diferencia entre expresiones culturales del Pacífico Norte y el Pacífico Sur, el contenido del documental que produje, la propiedad del archivo que fue donado a la Universidad. Sin embargo, el que más molestia me causó, fue el hecho de que se me presenta como a una especia de heroína que sobrevive a todas estas vicisitudes en medio de la selva chocoana, a pesar de que le señalé a la periodista mi preocupación por los casos de violencia e inseguridad de los últimos tiempos. 

 

Como señalé al iniciar este comunicado, valoro enormemente que nuestra experiencia de la Corp- Oraloteca en la Universidad Tecnológica del Chocó haya sido incluida como un referente de innovación pedagógica en el país. Valoro además que se visibilice el rol de los antropólogos en las regiones y nuestro compromiso con la construcción de un  país más justo, consciente y equitativo. Por este motivo quisiera saber si podemos editar el  artículo señalado en caso de que se presente su versión digital y qué posibilidad existe de publicar una columna en donde se exponga algunos aspectos anteriormente señalados.

 

Agradezco enormemente su atención y comprensión,

 

 

ANA MARÍA ARANGO MELO

Docente

Universidad Tecnológica del Chocó “Diego Luis Córdoba”  

De patriotismos y desfiles escolares. paradojas del 7 de agosto

Por Ana MAría Arango Melo

 

El 7 de agosto, día del desfile, presencié una escena que me llamó poderosamente la atención. Unos muchachitos  a la salida de un colegio, con cara de aburridos, se aguantaban la retahíla de alguien mayor, tal vez un profesor, ya que por no “motilarse el pelo  como debían” habían quedado por fuera del desfile y de la ceremonia. Una ceremonia en la que se gritaban arengas patrióticas, y odas a Bolívar y a otros próceres. Yo por dentro sólo pensaba “de la que se salvaron!” y me preguntaba: ¿Qué tienen que ver estos niños con esa patria que los excluye cada vez más porque ellos no están dentro de sus prioridades e intereses? ¿qué tienen que ver estos niños con esa patria que sólo los utiliza para sus propagandas multicultis de documentales en Señal Colombia o programas de acción social que son pañitos de agua tibia frente a la destrucción y el desarraigo que nos traen las famosas locomotoras de “desarrollo” como la locomotora minera? 

 

Después de pensarlo y de reflexionar sobre la  indignación que me produce que a un muchachito que atraviesa su etapa de pubertad se le castigue por llevar un peinado en el que quiere distinguirse de los demás,  salí corriendo. Nunca he podido tolerar los desfiles patrióticos.  Me parecen insoportables, monótonos y aburridos. Pero ¿qué es lo que tanto me molesta? Me molesta el cinismo de “la patria”, esta patria injusta y parroquial que usa una maquinaria escuelera para que sus gentes marchen, como borregos alrededor de unos símbolos patrios. Porque eso, como ponerse la mano en el corazón mientras se entona el Himno Nacional (al estilo de FUribe), dizque  es “hacer nacionalismo”. Me molesta la marcha uniforme, con cuerpos prisioneros pretendiendo ser iguales, persiguiendo un tricolor. Me molestan los bombos que parecieran dominar a mis pies y me molesta descubrir que yo también marcho. Me molesta que se castigue la creatividad, que se castigue la diferencia y que en los momentos que debieran ser para la lúdica y la libre expresión, los muchachos estén marchando y repitiendo tonadas con instrumentos de guerra porque supuestamente “eso es hacer patria”. 

Porque dejémonos de pendejadas! Aunque nos han querido vender la idea de “las bandas de paz” eso es sólo un eufemismo, nada de “bandas de paz”… esas son bandas de guerra, y son una alegor

ía a los ejércitos con los que se hizo la guerra. Esos ejércitos con los que Europa colonizó, con los que se liberó y con los que luego los colonizados se liberaron. Pero no por eso dejan de ser un préstamo y no por eso dejan de ser marchas y sonidos para la guerra. 

Lo que hay detrás de estos grandes desfiles es una increíble alegoría al a los ejércitos uniformes: a la homogeneidad y la obediencia. 

 

Si yo fuera la rectora de un colegio, en lugar de estar domesticando cuerpos y sacrificando oídos, estaría el 7 de agosto trabajando duro por superar los niveles académicos de mi colegio y sobre todo: liberar esas mentes, por medio de la libre expresión. ¡Que hablen los estudiantes! Que se expresen, que pinten, que toquen un instrumento, que canten! que sean ellos quienes digan qué es realmente hacer patria; tal vez lo tienen mucho más claro que nosotros. Y lo tienen mucho más claro que los manuales de convivencia y las retahílas patrióticas que hace más de 20 años el mismo Ministerio de Educación mandó a recoger pero que paradójicamente en las regiones que han sido más golpeadas por esa patria insensible y racista, se siguen repitiendo.            

 

 

 

 

"Si volviera a ser mamá"

Columba de Ana María Arango publicada en Maguared

 

"Mi embarazo y el nacimiento de mi hija me llevaron a entender que no existen formas unificadas de vivir la maternidad. Con mi bebé de tres meses de nacida llegué a construir una vida personal y profesional a Quibdó (Chocó), una ciudad caótica, llena de magia y tradición. Allí, mi bebé y yo comenzamos a protagonizar una historia de descubrimientos y choques culturales, que me llevaría a comprender el peso de una herencia que desde lo más profundo de nuestro ser se revela en ese preciso momento en el que somos mamás y comenzamos a descubrir desde diferentes caminos cómo serlo"....

http://maguared.gov.co/si-volviera-a-ser-mama/