"Si volviera a ser mamá"

Columba de Ana María Arango publicada en Maguared

 

"Mi embarazo y el nacimiento de mi hija me llevaron a entender que no existen formas unificadas de vivir la maternidad. Con mi bebé de tres meses de nacida llegué a construir una vida personal y profesional a Quibdó (Chocó), una ciudad caótica, llena de magia y tradición. Allí, mi bebé y yo comenzamos a protagonizar una historia de descubrimientos y choques culturales, que me llevaría a comprender el peso de una herencia que desde lo más profundo de nuestro ser se revela en ese preciso momento en el que somos mamás y comenzamos a descubrir desde diferentes caminos cómo serlo"....

http://maguared.gov.co/si-volviera-a-ser-mama/

De patriotismos y desfiles escolares. paradojas del 7 de agosto

Por Ana MAría Arango Melo

 

El 7 de agosto, día del desfile, presencié una escena que me llamó poderosamente la atención. Unos muchachitos  a la salida de un colegio, con cara de aburridos, se aguantaban la retahíla de alguien mayor, tal vez un profesor, ya que por no “motilarse el pelo  como debían” habían quedado por fuera del desfile y de la ceremonia. Una ceremonia en la que se gritaban arengas patrióticas, y odas a Bolívar y a otros próceres. Yo por dentro sólo pensaba “de la que se salvaron!” y me preguntaba: ¿Qué tienen que ver estos niños con esa patria que los excluye cada vez más porque ellos no están dentro de sus prioridades e intereses? ¿qué tienen que ver estos niños con esa patria que sólo los utiliza para sus propagandas multicultis de documentales en Señal Colombia o programas de acción social que son pañitos de agua tibia frente a la destrucción y el desarraigo que nos traen las famosas locomotoras de “desarrollo” como la locomotora minera? 

 

Después de pensarlo y de reflexionar sobre la  indignación que me produce que a un muchachito que atraviesa su etapa de pubertad se le castigue por llevar un peinado en el que quiere distinguirse de los demás,  salí corriendo. Nunca he podido tolerar los desfiles patrióticos.  Me parecen insoportables, monótonos y aburridos. Pero ¿qué es lo que tanto me molesta? Me molesta el cinismo de “la patria”, esta patria injusta y parroquial que usa una maquinaria escuelera para que sus gentes marchen, como borregos alrededor de unos símbolos patrios. Porque eso, como ponerse la mano en el corazón mientras se entona el Himno Nacional (al estilo de FUribe), dizque  es “hacer nacionalismo”. Me molesta la marcha uniforme, con cuerpos prisioneros pretendiendo ser iguales, persiguiendo un tricolor. Me molestan los bombos que parecieran dominar a mis pies y me molesta descubrir que yo también marcho. Me molesta que se castigue la creatividad, que se castigue la diferencia y que en los momentos que debieran ser para la lúdica y la libre expresión, los muchachos estén marchando y repitiendo tonadas con instrumentos de guerra porque supuestamente “eso es hacer patria”. 

Porque dejémonos de pendejadas! Aunque nos han querido vender la idea de “las bandas de paz” eso es sólo un eufemismo, nada de “bandas de paz”… esas son bandas de guerra, y son una alegor

ía a los ejércitos con los que se hizo la guerra. Esos ejércitos con los que Europa colonizó, con los que se liberó y con los que luego los colonizados se liberaron. Pero no por eso dejan de ser un préstamo y no por eso dejan de ser marchas y sonidos para la guerra. 

Lo que hay detrás de estos grandes desfiles es una increíble alegoría al a los ejércitos uniformes: a la homogeneidad y la obediencia. 

 

Si yo fuera la rectora de un colegio, en lugar de estar domesticando cuerpos y sacrificando oídos, estaría el 7 de agosto trabajando duro por superar los niveles académicos de mi colegio y sobre todo: liberar esas mentes, por medio de la libre expresión. ¡Que hablen los estudiantes! Que se expresen, que pinten, que toquen un instrumento, que canten! que sean ellos quienes digan qué es realmente hacer patria; tal vez lo tienen mucho más claro que nosotros. Y lo tienen mucho más claro que los manuales de convivencia y las retahílas patrióticas que hace más de 20 años el mismo Ministerio de Educación mandó a recoger pero que paradójicamente en las regiones que han sido más golpeadas por esa patria insensible y racista, se siguen repitiendo.            

 

 

 

 

centro de documentación e investigaciones de las prácticas sonoras, orales y corporales del Pacífico colombiano