La Corporaloteca propone una metodología investigación- creación en un contexto académico de laboratorio desde los lenguajes corporales, sonoros y visuales que constituyen la materia prima de investigación para la acción. El laboratorio parte de la metodología que se viene realizando en la Corporaloteca  desde el año 2010, con el primer performance “Rompe Tu Silencio”. Se acuerda con las y los estudiantes un tema central relacionado con una problemática social, sobre la cual se profundiza, se hace un ejercicio de análisis de fuentes primarias y secundarias y, posteriormente, se realiza una obra artística que recoge los elementos de la investigación sobre el tema específico con miras a tejer vínculos y consolidar nuevas narrativas de futuro y consciencia ciudadana. Por este motivo, exploraremos temáticas como las múltiples formas de violencia, la colonialidad, el racismo, la explotación en los territorios, la homofobia,  etc. De estas temáticas se elegirá una sola, con el fin de posibilitar la exploración del problema desde diversas fuentes.

 

El laboratorio de investigación- creación posibilita resolver la pregunta ¿De qué manera se vinculan la investigación- creación en escenarios de profesionalización de la educación artística y cómo este vínculo posibilita comprender el poder del arte para la transformación social, la emergencia de narrativas de futuro y la consciencia  ciudadana?

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Linden Reilly, reflexiona en torno a la práctica artística en el contexto universitario y señala que es necesario antes de pensar en esa práctica, problematizar qué se entiende  por conocimiento en el arte y de qué manera la práctica puede adoptar forma en la investigación. Por otra parte, señala que se debe comprender la práctica del arte y la construcción del conocimiento desde el arte, por fuera  “del saber con la certeza”, porque el arte no tiene por objetivo conseguir certezas. Para Reilly resulta fundamental conceder a la práctica, la imaginación y la sensibilidad un lugar dentro de los debates sobre la naturaleza del conocimiento (2002).

 

Pensar la relación entre investigación- creación es mucho más  que estar a la sombra del método científico, como ha sido hasta la actualidad. La relación entre investigación- creación tiene que ver con la pregunta por ¿cómo se investiga y se genera conocimiento en la práctica?

 

 Como señala Johanna Silva- Cañaveral,

“La investigación-creación es un modelo de relación entre los seres humanos y sus contornos de saber, que forma y deforma el conocimiento sensible desde lo individual, lo grupal y lo social. Lo que sus artefactos y prácticas producen son procesos de comprensión sobre el funcionamiento de las sociedades. En ese sentido, la organización e instalación de esas obras o prácticas estético-artísticas dependerá primero de la manera particular como cada artista configura su hacer y da cuenta de su proceso y, segundo, de los lugares o ambientes en los que esa producción produce sentido: el museo, la calle, la fiesta, la web, la universidad, el simposio, el laboratorio, etc. Lo que hoy reclaman las disciplinas de la creación no es una nueva definición de investigación que obligue a la ciencia a actualizarse, aunque debería, es una definición de investigación que les permita existir en la singularidad de su condición cognitiva de lo sensible, donde confluyen la imaginación, la intuición, la experiencia íntima, la sensibilidad, lo intersubjetivo, lo cotidiano, entre otros, como valores propios a la naturaleza de ese conocimiento” (Silva-Cañaveral, 2016: 54).

 

El laboratorio  como escenario de investigación- creación, no puede por lo tanto ser analizado y validado desde el rigor del método científico tradicional. Pensar en investigación- creación implica pensar desde las incertidumbres y la deriva. Desde la misma temática de la obra de arte está sujeta al criterio, las necesidades y las reflexiones de las y los mismos estudiantes. De eso se trata nuestra  metodología, de una verdadera inclusión de los sujetos sensibles, de una verdadera escucha y un dejar ser y hacer. No sabemos a ciencia cierta cuáles son los resultados cuando iniciamos un proyecto en cada laboratorio y priorizar el proceso por encima de la puesta en escena es fundamental para nosotros; por la esfera relacional que se crea; por la posibilidad de raletizarnos, observarnos, tomar conciencia del andar.

Los laboratorios de investigación- creación, se convierten en una plataforma para poner todos estos elementos en diálogo. En ellos dejamos abierta la posibilidad de que las y los estudiantes escojan una situación cotidiana que quieren problematizar y transformar. 

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La educación artística y su relación con la justicia social, nos invita a problematizar  las formas de dominación que se han instaurado . Por ejemplo, Colombia, como un país profundamente racista, ha normalizado por ejemplo que la mayoría de las víctimas de la guerra, como lo señala la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición, sean pobladores de las comunidades indígenas, negras o campesinas:

 

“¿Cómo no cuestionarse que, como sociedad, hayamos permitido la normalización de la violencia contra los miembros, comunidades y territorios de los pueblos étnicos, donde, además, hoy persisten las causas y los efectos del conflicto armado?

 

Así pues, los hallazgos de este volumen dan a conocer los largos periodos de violencia sistemática y continua, que por generaciones ha afectado los cuerpos, las vidas, las comunidades, las culturas y los territorios de los pueblos étnicos”.

 

 

En un contexto como el Pacífico Colombiano, marcado por la violencia, el patriarcado y el racismo estructural, resulta casi que perverso hacer de la educación artística una especie de aliado de lo que Rancière llamaría “la policía” el orden, el régimen de dominación, el status quo. Urge confabularnos con un accionar capaz de subvertir esos órdenes históricamente impuestos, y hacer del arte y sus entornos, escenarios de distribución de lo sensible, de nuevas configuraciones de experiencia sensorial, nuevas formas de relacionamiento con el placer y el disfrute. Pero también, escenario emancipatorio y crítico; un escenario de reflexión y búsqueda de una justicia y una transformación social. Esto pasa por generar espacios de cierto aquietamiento y percepción; espacios para el hacer y la interpretación, y espacios para la imaginación y la creación, en donde se exploren los lenguajes artísticos desde múltiples niveles y se supere por lo tanto el paradigma del folclor. La idea de una repetición de códigos estéticos estandarizados en donde se exotizan y se domestican los legados. El relacionamiento con la ancestralidad, debe ser también reflexivo y por lo tanto decolonial.

 

Más que respuestas,los laboratorios buscan,  como señala Ángeles Saura, podamos “hacer familiar lo extraño y extraño lo familiar “, desde nuevas pedagogías y espacios que dialoguen con los contextos sociales, para que los lenguajes emergentes se llenen de sentido, y a la vez transformen nuestros regímenes emocionales, haciendo del rechazo a la violencia y la exclusión, nuestro nuevo lugar común.